miércoles, 31 de enero de 2007

Harry S.A.

Harry S.A.


Hace ya más de 30000 años, antes que la gran nota comenzara a sonar, Dios tuvo su primer pensamiento malvado producto de una mala situación en la bolsa de valores celestiales. Se dio cuenta de que si quería mantener a flote sus negocios, debía ampliar la flexibilidad de sus empleos y aumentar la productividad con un margen de inversión mínimo. Lamentablemente, tareas de tan malvada magnitud no entran en la liga de un dios, así que decidió crear un ser de pura maldad con el fin de asegurar sus inversiones; lo llamó Harry.

Al principio todo marchaba bastante bien; las ganancias de la compañía transcelestial Dios S.A. habían alcanzado cifras record y su inversión se redujo prácticamente a cero (ya se imaginaran las técnicas que se usaron para lograr tales resultados). Pero poco a poco, el malvado Harry comenzó a alimentarse del odio generado por los seres humanos, con el claro fin de lograr su futura libertad.

Un extraño encapuchado entró a God Street, cientos de inversionistas, corredores y mirones estaban allí gritando como locos, el extraño encapuchado miró el gigantesco monitor, todo parecía andar bien. Caminó por entre la gente, hasta situarse al centro de un gran grupo de personas; allí fue cuando lanzó su gran ofensiva, un pequeño rumor que corrió tan rápido como el rayo a través de los pasillos de God Street, unas simples palabras de caos “la gente no esta comprando”; dicho esto se retiró misteriosamente, nadie le volvió a ver hasta 1929. El caos había sido sembrado, la destrucción de la bolsa celestial era inminente, todos aquellos corredores e inversionistas comenzaron a vender sin ningún control, el flujo monetario inexistente se convirtió en una bomba de tiempo a punto de explotar, era el fin de una era, era el triunfo de la maldad; finalmente el gigantesco monitor se soltó, quién sabe como, matando a todos los allí presentes.

El ingenuo Dios cayó en la quiebra, el malvado Harry estaba en la cima, como dueño de toda la industria y fuerza laboral del mundo. Desde ese entonces, el maligno, ha comandado su poderosa transinfernal “Harry S.A.” (Hoy en día conocida como complejo industrial militar), haciendo y deshaciendo a su antojo todo lo existente en el mundo, esperando el día en que por fin logre monopolizar cada expresión de este mundo.

Hoy es el día.

(Historia creada originalmente como introducción para una pelicula clase Z, llamada "Harry la sombra del infierno)

domingo, 28 de enero de 2007

Cuentos de Cucamonga (y otros artefactos)

Introducción.

Bueno, hace tiempo que estoy escribiendo cuentos, algunos bastante raros, los últimos bastante tontos (esos son mis favoritos); la cosa es que estaba pensando en relacionar todos estos escritos de alguna forma. Al principio planee hacer algo estilo Hesse, como que el protagonista fuera siempre el mismo, pero con distintas facetas de su personalidad; al final me pareció que la opción no iba con mi ideología nadista y la eliminé. Así pasó algún tiempo en que estos escritos estuvieron guardados en uno de mis cajones, mezclándose con algunos de mis dibujos y algunas de mis canciones. Pasaron meces en que no encontraba la forma de conectar estas historias, hasta que un día en una visita a la feria de las pulgas, encontré un disco de mi ídolo, el gran Frank Vincent Zappa; el nombre del disco era Cucamonga.

Por lo que sé, Cucamonga queda en algún lugar del imperio, cerca de California (ya saben, The Doors, rock and roll y weas), es un pequeño pueblito cercano al desierto de Mohave; en donde el gran Zappa solía pasar sus primeros años como compositor, en el legendario estudio Z. El nombre siempre me ha parecido pintoresco; de niño pensaba que Cucamonga se trataba de alguna clase de monstruo de película clase zeta; hoy es el lugar donde situare todas estas historias (ahí el elemento relacionador). Cabe destacar que este Cucamonga no es el mismo pueblito gringo perdido en el desierto, sino que es un lugar completamente imaginario, tal vez aún más perdido en mitad de la nada, de aquí no se sale, ni se entra.

Bien, ahora que he definido los porques de Cucamonga, es tiempo de dar la clásica cháchara existencial-filosófica del contenido de la obra. No quiero profundizar mucho en ese tema, soy un fuerte creyente en la superficialidad, un gran disidente de los trasfondos; nada va mas allá de lo que ven nuestros ojos y el resto es un engaño. Tal vez pueda enfocarme en el porque escribí estas verdaderas estupideces y el porque usted, el totalmente manejable lector comercial del siglo XXI, debería interesarse en el producto. Puede que lo que haya dicho antes haya sonado ofensivo, incluso un poco hiriente para el lector, pero a mi poco me interesa si el lector es un llorón de mierda, si usted se sintió de alguna forma ofendido le recomiendo que deje la lectura y se compre uno de esos best sellers; simplemente no escribo para usted. Ahora, si de alguna forma tomo con humor esto último, sientase libre de hojear, leer, publicar o fumar las siguientes hojas (si es que de alguna forma consigo publicar en papel de biblia).

En lo personal disfruté mucho escribiendo estas pequeñas historias, en ellas hay ciertos elementos claves que podemos llamar claves de continuidad conceptual (elementos que van uniendo las cosas por repetición), como la presencia de perros, la ausencia de gatos, las bandas que tocan en el bar, el piano fender rhodes, el árbol de la plaza, etc. Puede que las historias se realicen paralelamente, incluso sin que yo me haya dado cuenta, puede que haya repetido personajes, puede que dos historias ocurran en la misma mesa al mismo tiempo, etc. No medí todas las posibilidades.
Recordad eso sí, que todas estas historias carecen de trasfondo, son sólo imágenes de una película mental. No existe ser más estúpido en el universo que el crítico de arte, un ser que sirve a la industria comercial, dándole sentido (o al menos haciéndonos creer) a lo que no lo tiene. En este caso se da la libertad de interpretar, pero si me sale con algo de representar la vida en vasos de agua, le diré de lleno que es un estúpido. Bueno, con esto concluyo toda mi palabrería barata, espero que disfruten leer estas historias tanto como yo disfruté escribiéndolas.

Hola gente de Cucamonga

Me presento, soy the Mad Hatter, el sombrerero loco. Son varias las coincidencias cosmicas que hacen que las referencias intraestelares se presenten de las formas en que se iran presentando, pero realmente es algo que no nos importa. Lo que sí importa son las historias que se iran contando; historias acerca de gente extrañamente normal, historias de vagos y de perros, de lobos y otros caninos, etc (creo que la idea se entiende). Pero no me rebajare a vender pomadas existencialistas como la mayoría de los escritores suele hacer; simplemente soy un contador de historias, no represento nada en algo que no lo sea y así es mejor; lo demás es una mentira. Bueno, eso tampoco es lo importante; en realidad nada de lo dicho es importante, lo importante no tiene cabida dentro de este mundo porque somos seres superficiales en busca de poder, hacemos lo que sea para obtenerlo y eso esta bien. Al final de cuentas eso mueve la economia y la economia mueve al mundo.

Aunque si no nos vamos en esta estupida volada en la que me acabo de ir, algo se entendera que lo realmente importante aqui son las historias, historias que llevan años en mis cajones y que no veia hace ya mucho tiempo, historias que me vuelve vuelven y que de alguna forma buscan librarse de mi.